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Sin
cabeza, la leyenda continúa...
Nunca
olvidaré la vez que fui a Vélez a probar suerte. Quería ocupar el lugar
vacante de mi ídolo, el paraguayo Chotavert. Me presenté en la dirección
de divisiones inferiores. Me atendió un hombre que me resultó familiar. Caí
en cuenta que se trataba de un símbolo de la dirección técnica, Héctor
Rodolfo Teabrocho Veira... Sí, “el Bambino”.
Apenas me vio, notó mi
parecido físico con Sebastián Malena Candelmo. Entonces el Bambino me miró
detenidamente y dijo: “¿Querés
ser arquero? Me parece genial. No importa el asunto de la valla vencida.
Juntos haremos leyenda...” Seguidamente salta de atrás un piojo
resucitado afirmando: “Yo soy Leyenda, ese es mi apellido. Soy Bernardo
Leyenda”. Lo tomé como un desafío. Nadie iba a desbancar a David
“Candente Candelmo” Kucawca de tamaño trofeo como es el Bambino ¡Y no
saben cuál es el tamaño del trofeo! Además, si Leyenda no pueda agarrar
la pelota en el campo de juego... ¡Es imposible que contenga tremenda
chota!
Afortunadamente
el Bambino es un técnico muy serio y aceptó ponernos a prueba. Empezamos
con trabajos de vestuario y ducha, todo resultó muy parejo o pajero... Pude
sacarle ventaja al arquerito con la prueba del palo enjabonado y con el test
de Kaper. Finalmente el Bambino me desvistió con la mirada muy emocionado,
y dijo: “Muchacho, serás leyenda... Te hago debutar la semana próxima”...
Desgraciadamente Yaveh se burló de mí. Desgarro rectal y retiro
anticipado... Una semana después el arquerito debutó. Bernardo fue leyenda
en el descenso 2003.
¡Quizá
vuelva a la actividad para ganar junto al Turquito Balasad el trofeo
ABCDiario este verano! Es muy difícil llevar adelante tanta actividad física
con el recto resentido y propenso a desgarrarse. Además, imagínense:
Tae-Bo, Rugby, Cestería, Vélez... Demasiado para esta frágil damisela.
Además, no sé hasta que punto me conviene pensar en jugar al fútbol... Es
un deporte para hombres.
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